Dormia tranquilo, respirando continuadamente, soñaba con Linda, la vecina de enfrente y tras dejarme entrar en su casa, el sueño se tornó oscuro y todo comenzó a girar de forma vertiginosa. Me desperté bañado en sudor, una mirada rápida a mi alrededor, era mi habitación, seguia igual de descuidada que el día anterior. Y cuando intentaba recordar a mi vecina con su sonrisa provocadora, en la estancia hubo un fogonazo de luz, no duró mas que un segundo, la claridad blanquecina que entró por mi ventana lo ilumino todo, y seguidamente, de nuevo oscuridad, y tendido sobre mi cama pude notar la vibración del suelo, no hubo ninguna sacudida, pero estoy seguro de que mi cama se movio sobre el suelo de madera. Esto era muy extraño, pausadamente me deslice hasta la ventana, podia ver dos casas mas y un horizonte oscuro, solo habia tierra allí afuera. Normalmente no hubiera tenido el valor de salir a investigar, pero asi fue, me vestí, calcé mis botas y cogí la linterna de mi padre.
La noche era fria, y una tímida luna alumbraba quizas en mi mente un camino entre la tierra desertica. Sin saber muy bien porqué, comencé a seguir el senderillo iluminado.
Tras deambular en la noche durante quizas una hora larga, me detuve, podia ver que la tierra estaba removida, de echo, habia un agujero no demasiado hondo delante de mi. ¿Qué hacia un pequeño crater plantado ahí?. Lo que antes habia brillado eran algunas piezas extrañas semienterradas en el suelo. Parpadee varias veces y entonces reparé en una plaquita metálica en el centro del pequeño crater, atraido quizás por sus reflejos, me deslicé por uno de los laterales, sortenado algunas piedras y me agaché para recoger el rectangulo metálico. Me temblaban las manos, y bajo la poca luz de la noche pude descubrir una inscripción. Entrecerré los ojos y leí la inscripción. Me aterrorizó por completo...
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